Fe y Canto nació para ayudar a los coros y músicos de parroquia a preparar la música de la Misa de cada domingo. Cada semana publicamos un esquema con los cantos sugeridos para la Entrada, el Ofertorio, la Comunión y la Salida, elegidos a partir de las lecturas del día y del tiempo litúrgico, con una explicación de por qué encaja cada canto.
Cada canto tiene su propia página con el video, la letra con acordes de guitarra que puedes transponer al tono que necesites e imprimir, y un comentario sobre su mensaje, la parte de la Misa en la que mejor funciona y los domingos o celebraciones para los que se recomienda. Busca por parte de la Misa, por tiempo litúrgico o por tema.
«A Ti Levanto mis Ojos», de Miguel Manzano, pone música al Salmo 122 (123), uno de los cantos de las subidas que los peregrinos rezaban camino de Jerusalén. Su imagen central es muy concreta: así como los ojos del esclavo y de la esclava están fijos en las manos de sus señores, esperando una señal, los ojos del pueblo creyente se vuelven hacia Dios esperando su misericordia. El estribillo, «A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo», expresa una confianza humilde que no exige nada y lo espera todo. Las últimas estrofas dan voz al pueblo humillado, saciado de burlas, del sarcasmo de los satisfechos y del desprecio de los orgullosos, y convierten ese dolor en súplica: «misericordia, Señor, misericordia». Es una oración para los momentos de prueba, en la que la asamblea aprende a poner su mirada en el único que puede levantarla.
Salida · Tiempo Ordinario · Domingo Mundial de las Misiones (Domund)
Autor: Antonio Alcalde
El mensaje del canto
«Enviados», de Antonio Alcalde, es un canto de envío que convierte la despedida de la Misa en un mandato misionero. Retoma la experiencia de los apóstoles, que no podían callar lo que habían visto y oído, y la traslada a la asamblea: lo celebrado en el altar se lleva a todos los hermanos. Las estrofas presentan a los cristianos como testigos de la verdad, profetas, misioneros y constructores de la paz, enviados por el mismo Cristo. También los describen como peregrinos de una patria universal que caminan con la fuerza que Él les da y esperan su regreso glorioso, con la certeza de que el Señor iluminará la noche del mundo. El estribillo, «Lo que hemos visto y oído, lo vivido ante el altar», resume la idea central: la Eucaristía es el punto de partida de la misión.